Flacidez facial: causas, prevención y tratamientos

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Dra. Luisa Rodríguez Pose

Médico por la Universidad Complutense de Madrid, con más de 30 años de experiencia profesional en entornos médicos de alta exigencia. Máster en Medicina Estética Facial por la Universidad Complutense de Madrid. Supervisa los protocolos clínicos y garantiza una práctica médica segura, personalizada y orientada a resultados naturales. Número de colegiado 282880466.

¿Notas que tu cara sigue siendo la misma, pero algo ha cambiado?

Quizá el óvalo ya no está tan definido. Las mejillas parecen ligeramente más bajas. Aparece una pequeña sombra junto a la mandíbula que antes no estaba. O la piel del cuello empieza a sentirse más fina y menos firme.

Muchas veces así comienza la flacidez facial: de forma progresiva y bastante antes de que exista una caída evidente de los tejidos.

Y precisamente en esa fase inicial es cuando resulta especialmente interesante actuar.

En Revive Estética Médica, en Tres Cantos, entendemos la prevención del envejecimiento facial como algo muy diferente a “hacer tratamientos por hacer”. Se trata de analizar qué estructuras están empezando a cambiar y decidir si realmente podemos intervenir para conservar durante más tiempo la calidad, la firmeza y la naturalidad del rostro.

Porque prevenir la flacidez no significa intentar detener el tiempo. Significa intentar envejecer mejor.

Primeros signos de flacidez facial: valora qué está cambiando antes de tratar

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La flacidez facial no es solo un problema de piel

Durante años se habló del envejecimiento facial casi exclusivamente en términos de arrugas.

Hoy sabemos que es mucho más complejo.

El rostro envejece por capas. Con el tiempo se producen cambios en la piel, el tejido graso, los sistemas de soporte y el propio esqueleto facial. No todas estas estructuras envejecen al mismo ritmo ni de la misma manera en todas las personas.

Esto explica algo que vemos constantemente en consulta: dos personas de la misma edad pueden presentar rostros completamente diferentes.

Una puede mantener un óvalo bien definido pero tener una piel fina y fotoenvejecida. Otra puede tener una excelente calidad cutánea y, sin embargo, mostrar pérdida de volumen o cambios en el tercio inferior.

Por eso no existe un único tratamiento para la flacidez facial.

Antes de tratar hay que saber qué está envejeciendo.

¿Cuáles suelen ser los primeros signos de flacidez facial?

No hace falta esperar a que aparezca una flacidez importante.

Algunos cambios pueden ser muy discretos al principio:

  • Pérdida progresiva de definición del óvalo facial.
  • Aparición de las llamadas ‘cocochas’ o descolgamiento del contorno mandibular
  • Mejillas aparentemente más descendidas o menos proyectadas.
  • Mayor profundidad de algunos pliegues.
  • Piel más fina o menos elástica.
  • Cambios en la zona del cuello.
  • Sensación general de un rostro menos firme, aunque las arrugas todavía sean escasas.

Detectarlos no significa necesariamente que haya que tratarlos.

Pero sí puede ser un buen momento para realizar una valoración y saber qué parte del proceso depende de la calidad de la piel y qué parte de estructuras más profundas.

¿Por qué aparece la flacidez facial?

La respuesta corta sería: porque envejecemos.

La respuesta médica es bastante más interesante.

1. La piel pierde progresivamente colágeno y elasticidad

El colágeno proporciona resistencia y soporte a la dermis, mientras que las fibras elásticas participan en su capacidad para deformarse y recuperar su posición.

Con el envejecimiento se modifica la cantidad, organización y calidad de estas estructuras.

La piel se vuelve progresivamente más fina, menos resistente y menos elástica. La exposición crónica a radiación ultravioleta acelera además la degradación del colágeno y las fibras elásticas y constituye uno de los principales factores externos relacionados con el envejecimiento cutáneo.

Por eso una piel con mucho daño solar puede mostrar signos de envejecimiento antes que otra de la misma edad cronológica.

Flacidez facial: una valoración médica ayuda a decidir qué merece la pena tratar

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2. La grasa facial también envejece

La grasa de la cara no es una capa uniforme.

Está organizada en diferentes compartimentos superficiales y profundos que desempeñan funciones distintas en la forma y el soporte facial. Con la edad estos compartimentos pueden perder volumen, modificar su distribución y cambiar sus relaciones con las estructuras vecinas.

Esto ayuda a entender por qué un rostro puede perder proyección en algunas zonas mientras aparecen acumulaciones o mayor pesadez visual en otras.

Por ejemplo, la pérdida de soporte en el tercio medio puede contribuir a que se marquen más determinados surcos y a que cambie progresivamente el contorno inferior de la cara.

Y esto tiene una consecuencia importante: no toda flacidez se soluciona tratando la piel.

3. Cambian también las estructuras de soporte

Los ligamentos faciales ayudan a organizar y mantener las distintas capas del rostro.

Con el envejecimiento se producen modificaciones en estos sistemas de soporte y en la relación entre los diferentes planos anatómicos.

Por eso en medicina estética resulta fundamental entender la anatomía facial antes de plantear cualquier tratamiento.

4. El hueso facial tampoco permanece igual

El esqueleto facial experimenta remodelación a lo largo de la vida.

Se producen cambios en determinadas áreas del maxilar, la órbita, la región malar y la mandíbula que modifican progresivamente el soporte sobre el que descansan los tejidos blandos.

Esto ayuda a explicar por qué el envejecimiento facial no puede analizarse exclusivamente mirando la superficie de la piel.

Entonces, ¿qué acelera la flacidez?

Una parte del envejecimiento es inevitable y depende de nuestra genética y nuestra anatomía.

Pero otra parte está relacionada con factores externos.

La exposición solar acumulada es uno de los más importantes. La radiación ultravioleta acelera la degradación del colágeno y la elastina y favorece la aparición de arrugas, alteraciones de pigmentación y pérdida de elasticidad. El tabaco también acelera el envejecimiento cutáneo.

Los cambios importantes de peso pueden modificar además el volumen y la distribución del tejido facial, haciendo más evidentes determinadas zonas de laxitud.

Por eso cuidar la firmeza del rostro empieza bastante antes de entrar en una consulta de medicina estética.

Prevenir la flacidez empieza por cuidar la piel y entender sus causas

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¿Se puede prevenir realmente la flacidez facial?

No podemos impedir el envejecimiento.

Pero sí podemos reducir algunos de los factores que lo aceleran y actuar sobre determinados componentes de la calidad cutánea.

Y existe una diferencia importante entre intentar corregir una flacidez avanzada y trabajar sobre una piel que empieza a perder densidad, hidratación o elasticidad.

La prevención tiene precisamente ese objetivo: actuar cuando todavía podemos trabajar de forma progresiva y conservadora.

Fotoprotección: probablemente el tratamiento preventivo más importante

Puede parecer poco sofisticado, pero tiene una enorme importancia.

Una buena fotoprotección diaria ayuda a reducir el daño producido por la radiación ultravioleta y, con ello, parte del envejecimiento cutáneo extrínseco.

La American Academy of Dermatology considera la fotoprotección una de las bases fundamentales de cualquier estrategia antienvejecimiento.

En la práctica recomendamos integrar la protección solar en la rutina diaria y no reservarla únicamente para la playa o los meses de verano.

¿Y la cosmética?

La cosmética puede hacer mucho por la calidad de la piel, pero tiene sus límites.

Una buena rutina puede mejorar hidratación, textura, pigmentación y algunos signos del fotoenvejecimiento.

Dentro de los activos con mayor respaldo científico destacan especialmente los retinoides.

La tretinoína es uno de los tratamientos tópicos con mayor evidencia frente al fotoenvejecimiento y diferentes estudios han demostrado cambios tanto clínicos como en la síntesis y organización del colágeno.

Esto no significa que todas las pieles deban utilizarla ni que cualquier producto con retinol tenga el mismo efecto.

La elección del producto, concentración y frecuencia debe adaptarse a la tolerancia y características de cada piel.

Y conviene tener muy clara otra idea: una crema puede mejorar considerablemente la piel, pero no puede corregir por sí sola todos los cambios estructurales responsables de la flacidez facial.

Tratamientos para la flacidez facial según calidad de piel, colágeno y soporte

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¿Cuándo tiene sentido empezar con tratamientos médicos?

No existe una edad concreta.

La pregunta no debería ser “¿tengo ya edad para hacerme un tratamiento?”, sino: ¿qué está empezando a cambiar en mi rostro?

En una persona puede predominar la pérdida de hidratación y calidad dérmica. En otra, una disminución de densidad. En otra, una pérdida de soporte del tercio medio. Y en otra puede existir ya una laxitud más establecida.

Cada situación requiere estrategias diferentes.

Por eso, antes de elegir una técnica, hacemos una valoración global del rostro.

Polinucleótidos: cuando queremos trabajar especialmente la calidad de la piel

Los polinucleótidos han ganado protagonismo en medicina estética porque representan un enfoque diferente al de los tratamientos destinados principalmente a aportar volumen.

Su objetivo se centra especialmente en mejorar la calidad del tejido.

Los estudios disponibles sugieren posibles beneficios sobre hidratación, elasticidad, textura y determinados signos del envejecimiento cutáneo. Sin embargo, es importante explicar que la evidencia científica todavía es más limitada que la existente para otros tratamientos y que los estudios disponibles presentan heterogeneidad en productos, técnicas y protocolos.

Esto es especialmente importante desde el punto de vista médico: que un tratamiento sea prometedor no significa que debamos exagerar lo que puede conseguir.

¿Cuándo pueden resultar interesantes?

Especialmente cuando buscamos mejorar una piel que empieza a verse más fina, deshidratada, menos elástica o con pérdida de calidad.

Pueden utilizarse en diferentes zonas del rostro y en áreas particularmente delicadas, como la región periocular, dependiendo siempre del producto y de la indicación.

No buscan transformar las facciones ni generar grandes volúmenes.

El cambio suele ser progresivo y orientado fundamentalmente a la calidad cutánea.

Radiofrecuencia facial: estimular el remodelado del colágeno

La radiofrecuencia utiliza energía para producir un calentamiento controlado de los tejidos.

Ese estímulo térmico puede provocar contracción de determinadas fibras y favorecer posteriormente procesos de remodelado del colágeno.

Estudios histológicos han observado modificaciones en la densidad y organización del colágeno después de tratamientos con determinados sistemas de radiofrecuencia monopolar.

También existen estudios clínicos que muestran mejorías en pacientes con laxitud facial leve o moderada.

Pero aquí hay un matiz fundamental: “radiofrecuencia” no es un único tratamiento.

Existen diferentes tecnologías, frecuencias, sistemas de emisión, profundidades y protocolos. Por tanto, los resultados de un dispositivo concreto no pueden extrapolarse automáticamente a cualquier equipo denominado radiofrecuencia.

La indicación correcta y la tecnología utilizada importan tanto como el nombre del tratamiento.

Cuando necesitamos una bioestimulación mayor

En algunos pacientes el problema ya no es únicamente la calidad superficial de la piel.

Puede existir pérdida de densidad, cambios en el soporte o una flacidez más evidente.

En estos casos pueden valorarse inductores o bioestimuladores de colágeno, como la hidroxiapatita cálcica o el ácido poli-L-láctico.

Estas sustancias se utilizan con el objetivo de estimular una respuesta tisular progresiva y mejorar determinadas características estructurales.

Su indicación depende del grosor de la piel, la anatomía facial, la zona que queremos tratar y el resultado que buscamos.

Y nuevamente aparece una idea que consideramos fundamental: más tratamiento no significa necesariamente mejor resultado.

La medicina estética preventiva no consiste en tratar antes y tratar más

Probablemente sea justo lo contrario.

Consiste en identificar qué merece la pena cuidar y qué todavía no necesita ninguna intervención.

Una persona con una buena estructura facial y una piel saludable puede necesitar únicamente una adecuada fotoprotección, cosmética adaptada y seguimiento.

Otra puede beneficiarse de mejorar la calidad de la piel.

Y otra puede necesitar trabajar sobre colágeno, volumen o soporte.

El objetivo no debería ser acumular tratamientos.

Debería ser utilizar el mínimo tratamiento necesario para conseguir el máximo beneficio manteniendo la naturalidad.

Polinucleótidos, radiofrecuencia o bioestimulación según lo que necesite tu rostro

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Por qué combinar tratamientos puede tener sentido

Cuando el envejecimiento afecta a diferentes capas del rostro, utilizar una única técnica para intentar solucionarlo todo puede ser poco lógico.

En determinados pacientes puede tener sentido combinar progresivamente tratamientos dirigidos a diferentes objetivos: mejorar calidad cutánea, estimular colágeno, recuperar determinados puntos de soporte o tratar alteraciones de pigmentación y textura.

Pero combinar no significa hacerlo todo simultáneamente.

En Revive preferimos trabajar mediante una planificación por etapas, valorar la respuesta y decidir después si realmente necesitamos añadir algo más.

¿Cuándo recomendaríamos una valoración?

Probablemente antes de lo que muchas personas imaginan.

No porque haya que empezar necesariamente un tratamiento, sino porque una valoración médica puede ayudarte a entender qué estás viendo.

Si has empezado a notar que el óvalo está menos definido, que la piel ha perdido firmeza o que aparecen pequeños cambios en mejillas, mandíbula o cuello, podemos valorar si se trata principalmente de un problema de calidad cutánea, pérdida de colágeno, cambios de volumen o una combinación de varios factores.

Eso permite decidir qué merece la pena tratar y, también, qué no merece la pena tratar todavía.

Envejecer bien no significa intentar parecer más joven

Para nosotros este es probablemente el punto más importante.

Una medicina estética bien planteada no debería intentar convertir un rostro de 50 años en uno de 30.

Debería intentar que ese rostro de 50 años conserve una piel cuidada, unas proporciones equilibradas y una expresión reconocible.

La prevención no consiste en perseguir cada pequeño signo de envejecimiento.

Consiste en cuidar de forma inteligente aquello que podemos preservar.

En Revive Estética Médica, en Tres Cantos, nuestro enfoque parte siempre de una valoración individual y de una filosofía muy sencilla:

Estética hecha con tiempo, tacto y ciencia.

Si empiezas a notar flacidez, quizá no necesites “hacerte algo”. Primero necesitamos saber por qué

La pérdida de firmeza puede tener diferentes causas.

Y esa es precisamente la razón por la que el primer paso no debería ser elegir un tratamiento mirando una lista de técnicas.

Debería ser hacer un diagnóstico.

Analizar la piel.

Observar el volumen y los puntos de soporte.

Entender qué está cambiando.

Y solo entonces decidir si tiene sentido tratar y cómo hacerlo.

Porque cuando hablamos de flacidez facial, el resultado más natural suele empezar por hacer lo adecuado en el momento adecuado.

Preguntas frecuentes sobre flacidez facial

¿A qué edad empieza la flacidez facial?

No existe una edad concreta. El envejecimiento afecta progresivamente a la piel y al resto de estructuras faciales, pero la velocidad y la forma en que aparecen los cambios varían mucho entre personas.

La genética, la exposición solar, el tabaco, la anatomía facial y otros factores influyen en cuándo comienzan a ser visibles.

¿Cómo puedo saber si estoy empezando a tener flacidez?

Uno de los primeros signos puede ser una menor definición del contorno mandibular o pequeños cambios en mejillas y cuello.

Sin embargo, algunas alteraciones que interpretamos como flacidez pueden deberse a pérdida de volumen o a otros cambios estructurales.

Por eso es importante valorar el rostro en conjunto.

¿La cosmética puede prevenir la flacidez?

La fotoprotección y determinados tratamientos tópicos pueden ayudar a reducir el fotoenvejecimiento y mejorar la calidad cutánea.

Sin embargo, la cosmética no puede corregir todos los cambios que se producen en tejidos más profundos.

¿Qué tratamiento es mejor para la flacidez facial?

No existe un tratamiento que sea el mejor para todo el mundo.

La elección depende de si predomina la pérdida de calidad cutánea, colágeno, volumen, soporte o una combinación de varios factores.

¿Los polinucleótidos sirven para la flacidez?

Los polinucleótidos se utilizan fundamentalmente para mejorar parámetros relacionados con la calidad de la piel. Algunos estudios han mostrado mejorías en elasticidad, hidratación y textura, aunque la evidencia disponible todavía necesita estudios de mayor calidad y protocolos más estandarizados.

¿La radiofrecuencia facial ayuda a mejorar la firmeza?

Determinadas tecnologías de radiofrecuencia han mostrado capacidad para producir remodelado dérmico y mejoría de la laxitud facial leve o moderada. El resultado depende del dispositivo, la energía, la profundidad utilizada, el protocolo y las características del paciente.

¿Es mejor empezar a tratar antes de tener mucha flacidez?

Cuando existen cambios iniciales puede ser posible utilizar estrategias más conservadoras y progresivas. Esto no significa que todas las personas deban empezar tratamientos preventivos a una edad determinada.

La indicación debe basarse en la valoración individual.

VALORACIÓN MÉDICA EN REVIVE ESTÉTICA MÉDICA

Si empiezas a notar pérdida de firmeza, cambios en el óvalo o en el cuello, una valoración médica puede ayudar a identificar qué está cambiando y qué opciones tienen sentido para ti.

2. Mayo Clinic. Wrinkles: Symptoms and causes. Enlace

3. Lee KWA, Chan KWL, Lee A, et al. Polynucleotides in Aesthetic Medicine: A Review of Current Practices and Perceived Effectiveness. Int J Mol Sci. 2024. Enlace

4. The Effectiveness of Polynucleotides in Esthetic Medicine: A Systematic Review. Enlace

5. Suh DH, Ahn HJ, Seo JK, et al. Monopolar radiofrequency treatment for facial laxity: Histometric analysis. J Cosmet Dermatol. 2020. Enlace

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7. Sitohang IBS, et al. Topical tretinoin for treating photoaging: A systematic review of randomized controlled trials. Int J Womens Dermatol. 2022. Enlace

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